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Cómo mantener una rutina saludable durante las vacaciones de verano

La llegada de las vacaciones supone un cambio importante en el ritmo habitual de niños y niñas. Durante estos meses desaparecen los horarios del colegio y aumenta el tiempo disponible para descansar, jugar, viajar y disfrutar en familia. Este cambio de rutina puede ser positivo, pero mantener algunos hábitos cotidianos sigue siendo importante para favorecer el bienestar de la infancia y facilitar la adaptación cuando llegue el momento de volver al colegio.

No se trata de mantener durante el verano los mismos horarios y obligaciones que durante el curso escolar. Las vacaciones también son un momento para relajarse y disfrutar. La clave está en encontrar un equilibrio y conservar algunas rutinas que aporten estabilidad y seguridad, dejando espacio para la flexibilidad y la espontaneidad.

Mantener horarios flexibles

Durante las vacaciones, los horarios pueden ser más relajados, pero establecer unas referencias aproximadas puede ayudar a niños y niñas a mantener un ritmo estable.

Intentar mantener una hora similar para levantarse y acostarse, organizar unos horarios regulares para las comidas o establecer momentos destinados al descanso puede contribuir a que el día tenga cierta estructura.

No es necesario cumplir estos horarios de manera estricta. Lo importante es que exista una organización suficientemente flexible que permita combinar las actividades y los planes propios del verano con las necesidades de descanso de cada niño o niña.

Cuidar el descanso y el sueño

Dormir bien es fundamental para el desarrollo físico y emocional durante la infancia. Por eso, aunque durante el verano sea habitual acostarse o levantarse algo más tarde, es recomendable mantener unos hábitos de sueño adecuados.

Crear un ambiente tranquilo antes de ir a dormir, evitar el uso prolongado de pantallas durante los momentos previos al sueño y procurar que las horas de descanso sean suficientes son algunas medidas que pueden ayudar a mantener una buena higiene del sueño.

También es importante respetar las necesidades individuales. No todos los niños y niñas necesitan dormir las mismas horas y, en algunos casos, una siesta puede seguir siendo necesaria.

Combinar ocio, actividad física y tiempo de descanso

El verano ofrece muchas oportunidades para jugar y realizar actividades al aire libre. Pasear, montar en bicicleta, practicar algún deporte, ir a la piscina o jugar en el parque son formas de mantenerse activos mientras se disfruta del tiempo libre.

Sin embargo, también es importante alternar los momentos de actividad con espacios de descanso y tranquilidad.

Durante los días de calor, además, conviene evitar la exposición al sol y la práctica de ejercicio físico durante las horas centrales del día, buscando los momentos más frescos para realizar actividades al aire libre.

Encontrar este equilibrio permite que el verano sea un tiempo para disfrutar sin caer en una agenda excesivamente llena de actividades.

Una alimentación saludable también forma parte de la rutina

Las vacaciones pueden alterar los horarios habituales de las comidas y favorecer un mayor consumo de alimentos menos saludables. Por eso, mantener cierta regularidad en las comidas puede ayudar a conservar unos hábitos adecuados también durante el verano.

Frutas, verduras y alimentos frescos pueden tener un papel importante en la alimentación durante los meses de calor. También es fundamental prestar atención a la hidratación y ofrecer agua de forma frecuente, especialmente cuando las temperaturas son elevadas o se realizan actividades físicas.

No se trata de renunciar a los helados, a las comidas especiales o a otros momentos propios de las vacaciones, sino de encontrar un equilibrio que permita disfrutar sin abandonar los hábitos saludables.

Regular el uso de las pantallas

El aumento del tiempo libre durante las vacaciones puede hacer que niños y niñas pasen más horas delante de pantallas. Aunque los dispositivos digitales pueden formar parte del ocio, es recomendable evitar que ocupen todo el tiempo disponible.

Establecer límites y alternar el uso de pantallas con otras actividades ayuda a ampliar las experiencias durante el verano. Jugar, leer, hacer manualidades, practicar deporte, explorar la naturaleza o simplemente compartir tiempo con otras personas son también formas de disfrutar y aprender.

Más que establecer prohibiciones estrictas, puede ser útil acordar en familia cuándo y durante cuánto tiempo se utilizan los dispositivos, adaptando estas normas a la edad y las necesidades de cada niño o niña.

Aprender también forma parte del verano

Las vacaciones no tienen que convertirse en una prolongación del curso escolar, pero eso no significa que el aprendizaje tenga que detenerse.

El verano ofrece muchas oportunidades para descubrir nuevos intereses, desarrollar habilidades y ganar autonomía a través de experiencias cotidianas. Leer un libro elegido por iniciativa propia, cocinar en familia, cuidar una planta, preparar una excursión o aprender un juego nuevo son actividades que permiten aprender de una forma diferente.

Las actividades culturales, deportivas y de ocio educativo también pueden contribuir a este aprendizaje. Las colonias y los campamentos, por ejemplo, ofrecen espacios en los que niños y niñas pueden convivir con otras personas, asumir pequeñas responsabilidades y enfrentarse a nuevas situaciones en un entorno seguro.

Estas experiencias favorecen el desarrollo de habilidades sociales, el trabajo en equipo y la autonomía, al tiempo que permiten reforzar valores como el respeto, la convivencia y la responsabilidad.

Dejar espacio para la espontaneidad

Una rutina saludable no significa tener cada minuto del día planificado. Precisamente las vacaciones pueden ser una buena oportunidad para que niños y niñas dispongan de tiempo libre y aprendan a gestionar su propio ocio.

Aburrirse de vez en cuando también puede ser positivo. Tener momentos sin una actividad organizada permite desarrollar la creatividad, imaginar nuevos juegos y descubrir intereses propios.

Por eso, junto a las actividades y rutinas, es recomendable dejar espacio para la improvisación, el juego libre y los planes espontáneos.

Un verano para disfrutar y crecer

Mantener algunas rutinas durante las vacaciones ayuda a que niños y niñas disfruten de un verano enriquecedor sin perder hábitos que favorecen su bienestar. El equilibrio entre descanso, alimentación saludable, actividad física, ocio y tiempo en familia contribuye a crear un entorno que favorece su desarrollo.

La clave está en encontrar una organización flexible, adaptada a cada edad y circunstancia, que permita mantener cierta estabilidad sin convertir las vacaciones en una repetición del curso escolar.

Porque el verano también es una oportunidad para aprender, convivir, ganar autonomía y descubrir nuevas formas de disfrutar del tiempo libre.

En la Fundación Federico Ozanam acompañamos a niños, niñas y familias a través de diferentes proyectos socioeducativos que promueven su bienestar y desarrollo. Durante el verano, estos espacios ofrecen oportunidades para aprender, convivir, hacer nuevas amistades y disfrutar de experiencias enriquecedoras en entornos seguros.

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Trabajamos por las personas en situación de exclusión social, el apoyo a la tercera edad y la promoción e inserción social de las personas desatendidas económica o socialmente. Desarrollamos acciones a favor de las personas en situación de vulnerabilidad, abrimos nuevas vías de intervención social y trabajamos por una mayor igualdad de oportunidades.