Volver

El frío en las personas mayores: cómo evitar sus riesgos en invierno

Durante el invierno, el frío forma parte de nuestro día a día. Sin embargo, en las personas mayores, las bajas temperaturas pueden tener consecuencias más graves para la salud si no se toman las precauciones adecuadas.

En la Fundación Federico Ozanam, trabajamos a diario con personas mayores y sus familias, y sabemos que el invierno es una de las épocas en las que es más importante prestar atención al bienestar físico y emocional.

¿Cómo afecta el frío a las personas mayores?

Con el paso de los años, el sistema de termorregulación se vuelve menos eficiente, lo que dificulta mantener la temperatura corporal. Esto hace que las personas mayores sean más vulnerables al frío y a problemas de salud como la hipotermia, la gripe o el empeoramiento de enfermedades crónicas.

Además, en muchos casos, las personas mayores no perciben el frío con la misma intensidad, lo que puede retrasar la toma de medidas preventivas. Por este motivo, es fundamental prestar atención a las señales de alerta y adoptar hábitos que ayuden a protegerse durante los meses más fríos.

Señales de hipotermia en personas mayores

Algunos síntomas que pueden indicar que una persona mayor está sufriendo hipotermia son:

  • Somnolencia o cansancio excesivo
  • Confusión o desorientación
  • Pulso débil
  • Movimientos rígidos o dificultad para moverse

Ante cualquiera de estos signos, es importante actuar con rapidez y consultar con un profesional sanitario.

Por ello, en los recursos y servicios de atención a personas mayores de la Fundación Federico Ozanam, la observación diaria y el acompañamiento cercano son claves para detectar a tiempo estos síntomas y prevenir complicaciones.

Cómo evitar el frío en las personas mayores: 5 consejos clave

La prevención es la mejor herramienta para proteger la salud en invierno. Estos son algunos consejos prácticos para evitar el frío en las personas mayores:

1. Vestirse adecuadamente:

Utilizar varias capas de ropa ayuda a conservar mejor el calor corporal. Es importante no olvidar gorros, bufandas y calcetines, y proteger especialmente pies, manos y cuello.

2. Cuidar la alimentación:

Una dieta equilibrada y rica en vitaminas aporta energía y ayuda a generar calor. Se recomienda consumir pescado, frutas y verduras, esenciales para mantener un buen estado de salud en invierno.

3. Realizar actividad física moderada:

El ejercicio adaptado a cada persona favorece la circulación sanguínea y contribuye a mantener el cuerpo caliente, además de mejorar el bienestar general.

4. Mantener el calor en el hogar:

Es aconsejable evitar salir a la calle en las horas más frías del día, como primera hora de la mañana o al anochecer. Según los expertos, el mejor momento para salir es al mediodía, cuando el sol da más calor. El resto del tiempo, lo ideal es permanecer en casa con calefacción y manta.

5. Mantener una buena hidratación:

El frío, la humedad y el cierzo resecan la piel, provocando sequedad, escamas y grietas. Por ello, es fundamental hidratarse correctamente y cuidar la piel para evitar molestias y problemas dermatológicos.

Cuidar del bienestar en invierno: la importancia del acompañamiento

Protegerse del frío es clave para cuidar la salud y el bienestar de las personas mayores durante el invierno, pero no siempre es fácil hacerlo en soledad. El acompañamiento, la atención diaria y la detección temprana de posibles riesgos marcan la diferencia.

Desde la Fundación Federico Ozanam desarrollamos servicios y recursos dirigidos a personas mayores, como residencias, centros de día y servicios de apoyo en el hogar, en los que se trabaja de forma integral el bienestar, la autonomía y la calidad de vida durante todo el año, también en los meses más fríos.

Porque envejecer de forma segura y saludable no depende solo del clima, sino de contar con el apoyo adecuado en cada etapa de la vida.

OZANAM
OZANAM
https://www.ozanam.es/
Trabajamos por las personas en situación de exclusión social, el apoyo a la tercera edad y la promoción e inserción social de las personas desatendidas económica o socialmente. Desarrollamos acciones a favor de las personas en situación de vulnerabilidad, abrimos nuevas vías de intervención social y trabajamos por una mayor igualdad de oportunidades.